lunes, 6 de julio de 2020

EL VIAJE DE LA ABYECCIÓN



Por Edgar Piña Ortiz



El próximo viaje del presidente AMLO a la capital del imperio yanqui, los días 8 y 9 de julio puede observarse desde muchos puntos de vista. Nos referiremos sólo a algunos de ellos.

El más notable, es el que  se relaciona con el momento, la coyuntura, las condiciones prevalecientes en los dos países.

Al inicio del segundo semestre de  2020, las dos naciones se encuentran en el ascenso incontrolable de una curva de contagios y mortalidad, provocados por la pandemia COVID-19, que se puede comparar  con  un túnel oscuro y prolongado cuya luz al final nadie se atreve a pronosticar.

Como en cualquier guerra, el supuesto básico sería que los presidentes dedicaran su tiempo y esfuerzo a sacar adelante las economías y la salud de los habitantes y un poco menos a pensar en reelecciones y encuestas de popularidad. Pero, ahí están los dos presidentes con ánimos reeleccionistas puestos a tomar el pódium del palacio blanco en el 1600 de la avenida Pennsylvania, en la capital de la Unión Americana.

Enseguida viene el de los temas probables a tratarse en la visita. El presidente Trump, a su estilo, no ha demorado en revelar los temas que le interesan y que no son nada nuevos. Narco-tráfico-terrorismo, migraciones masivas y amenazantes para la nice society de Norteamérica y la guerra comercial, arancelaria, promovida por  el corporation power cabildeando permanentemente en la Casa Blanca y en el palacio de Capitol Hill en Washington, D.C.

Acá en nuestro país, las noticias provenientes del Gran Teocalli de la CEDEMEX, solo hablan del T-MEC y de la defensa de una dignidad y soberanía que encandilan por su ausencia.

El T-MEC, opinan los expertos, como todo esfuerzo humano de concertación, tiene ventajas y desventajas, tiene aciertos, amenazas y oportunidades para los tres países y parece no haber posibilidad alguna de mejorarlo en el corto plazo, puesto que apenas empieza a caminar. Por ello, la conversación deberá girar sobre los mismos temas: porcentajes de integración industrial y cadenas regionales de valor, energéticos, derechos de propiedad, condiciones salariales y laborales; y seguridades para la inversión y las empresas, por mencionar los más publicitados.

El siguiente aspecto a considerar  por el momento es el que se refiere a los antecedentes de personalidad e intereses personales de los mandatarios.

No es necesario  poner sobre la mesa la colección abundante de insultos, denostaciones, amenazas, bravuconadas del presidente Trump para México y los mexicanos y al momento no resulta difícil  encontrar indicios de que su actitud, conductas y expresiones, siguen la misma tónica, como lo ilustra el hecho que para empezar el visitante y jefe del Estado Mexicano no habrá de ser alojado en la residencia oficial en que se hospedan las personalidades que visitan la Casa Blanca sino en un hotel por ahí, según informa el embajador de ese país en el nuestro.

En sus casi setenta años de edad y sus cincuenta de campaña electoral, el ahora presidente AMLO, ha utilizado un discurso, una ideología, una propuesta identificadas definitivamente con la izquierda socialista, nacionalista, anticapitalista y antiimperialista. De acuerdo con todo esto, existen materiales periodísticos en los que el personaje se ha mostrado muy picudo en contra de su homólogo norteamericano y hasta uno de los libros que le han escrito, “Oye Trump”, creo se titula,  se refiere a poner en su lugar al fanfarrón de la Casa Blanca. Sin embargo, muy estilo pejelagarto,  sus explicaciones recientes hablan de cooperación, amistad, respeto,  soberanía y esas cosas, que encandilan por su ausencia.

La pregunta surge: ¿por qué ese cambio de actitud, de discurso? ¿Qué hay detrás de la decisión de no confrontar, no exigir y por qué esa decisión de viajar y entrevistarse con el soberbio presidente que le dice “amigo” a López, al tiempo que lo cita en su casa para tomarse unas buenas fotos e inundar por unos días la media norteamericana, la cual seguro llega a más de 30 millones de méxico-americanos y a muchos más del preponderante segmento WASP (White Anglo-Saxon Protestants) de la población estadounidense. Los dos segmentos celebrarán con júbilo el que su presidente imponga el interés de la great america sobre Mexicanos, Chinos y Centroamericanos, principalmente.

Empresas pequeñas, medianas y grandes al igual que sus organizaciones sindicales y profesionales, saborean con agrado las noticias que  significan la disminución de las ventajas comparativas espurias de salarios, prestaciones  y condiciones de trabajo que tiene México, el socio débil del T-MEC, frente a los socios ricos del norte. Estos segmentos de la población también cabildean, también votan, también influyen en las elecciones. Seguro van a estar contentos con las palabras triunfalistas del presidente de la cabellera amarilla, en los noticiarios en todo el país gabacho.

Mientras tanto, acá en nuestro terruño el ánimo, la expectativa, las demandas de sus habitantes están vinculadas a una economía semiparalizada y en busca de nuevas formas de operar y a una sociedad angustiada, inmovilizada, amenazada, lastimada, enferma, diezmada, en agonía.

En estas condiciones, ¿qué negocios tiene el  Rey de las Mañaneras del zócalo capitalino en el hermoso Distrito de Columbia --en la ribera del río Potomac, entre los estados de Maryland y Virginia--, cuando acá los sistemas de salud están colapsados y las administraciones locales no atinan a gobernar con acierto y sensatez? ¿Por qué en vez de ir a charlar sobre beisbol en los confortables sillones de la Casa Blanca, el nuevo Tlatoani no se concentra en resolver carencias en las zonas críticas por la enfermedad del coronavirus aquí en nuestro país?

Las intenciones del presidente número 45 de los Estados Unidos de Norteamericana son más que evidentes: desea seguir viviendo en el Distrito de Columbia y si para ello es provechoso recibir al presidente de los  bad hombres del sur del rio Grand, pues tráiganmelo para acá. Pero, ¿cuál es el provecho, la ganancia, el interés para nuestro hombre?

Esta es nuestra hipótesis.

Empeñado por sí mismo en su llamada Cuarta Transformación -- con la cual sueña figurar en los altares de la patria sudamericana junto a Juárez, Bolívar y Fidel Castro-- y empujado por los creadores del Foro de Sao Paulo --cuyos planes acelerados consisten en enquistarse en el rico territorio mexicano para vivir bien y a sus expensas--, el hombrecito de Macuspana, Tabasco, piensa que no es momento de oponerse a los deseos del neoyorquino poderoso  y show man metido a político y correr el riesgo de enemistarse con él y sufrir las consecuencias de su ira, poniendo en riesgo su permanencia en el Gran Teocalli.

De otra forma no se explica la forma ignominiosa, abyecta, humillante de agarrar un vuelo comercial, aterrizar en el Dulles International Airport, hospedarse en un hotel tres estrellas y esperar las blazers del servicio secreto para ir a reunirse con el hombre de la soberbia a flor de piel que quiere reelegirse.

Usted amigo, amiga ¿Qué opina?

viernes, 19 de junio de 2020

PANDEMIAS Y CANDIDATURAS CIUDADANAS


Edgar Piña Ortiz
 
No es necesario ir a buscar los hechos, los eventos, los significados. Estos inundan el espacio electrónico de nuestros días y sólo basta darse tiempo para captarlos, observarlos y con un poco de esfuerzo conceptualizarlos, cada quien de acuerdo a sus conocimientos, cultura, preferencias, emociones, pasiones, intereses e ideologías. 

En mi caso personal las percepciones generadas por el entorno están relacionada con la idea de que estamos ante la  convergencia de varias pandemias, las cuales  están modificando radicalmente los escenarios económicos, políticos, de salud pública, educativos, culturales y religiosos, entre otros.

Sin pretender la exhaustividad en el análisis, podemos decir que entre las partes más notables de la pandemia de pandemias, habremos de mencionar algunos. La primera, la madre de todas las pandemias es la del  COVID-19, luego la de las políticas populistas, la de la violencia y la relativa a las trampas de la tecnología.

La pandemia madre se manifiesta, se enseñorea del espacio de todos nosotros y se hace acompañar de un sobresaliente elenco. No abundaremos en ella porque nada aportaríamos en el tsunami informativo que trata el tema. Pero sí mencionaremos que el roll coestelar del COVID-19,  lo lleva el del populismo poli geométrico,  es decir, el que se da desde la derecha extrema hasta la izquierda también radical, para usar un lenguaje conocido.

Esta otra pandemia del populismo y las ideologías colectivas descalificadas por la historia, se encuentra instalada desde hace algún tiempo en la percepción, los sentimientos, las emociones de las grandes mayorías, principalmente en aquellos sectores insuficientemente preparados en las áreas del conocimiento nada sencillo de la  política y la economía.

Los populismos de derecha y de izquierda, germinan y crecen si una masa crítica de la población  desconoce, en la mayoría de los casos inadvertidamente, el funcionamiento básico de las relaciones de poder y si tampoco quienes la padecen aprobarían un curso básico de economía, porque si no fuera el caso tal vez podrían entender que no hay desayuno gratis y que el gobierno no es ni siquiera parte de  la solución sino el  problema en sí mismo.

Si una mayoría de individuos y familias de una sociedad ignora que las relaciones y manifestaciones del poder se presentan en todos  los niveles y en todos los espacios, desde los sistemas bacterianos hasta las formas “superiores” como los humanos y esa mayoría no tiene una sola idea de cómo se muestran y cómo le  afectan esas manifestaciones del poder,  entonces es presa fácil, digamos, del modo prepotente y altanero de un presidente emperador, de voz atiplada y cabellera amarilla, que desafía a sus adversarios desde la Casa Blanca en la capital del imperio. 

Y si esa mayoría vive al sur del río Bravo y es todavía más desconocedora de los asuntos básicos de la política y la economía, pues es fácilmente  atrapada por el modito pausado, en cámara lenta, del mesías tropical, que le ofrece las perlas de la virgen y hasta la virgen misma, todas las mañanas.

En disputa reñida con la pandemia de los populismos – y su otra cara la de las ideologías obsoletas, descalificadas por la historia, pero sin embargo vigente en el corazón y en la mente de enormes sectores de la población--, está la pandemia de la violencia.

Violencia policial contra ciudadanos en el lugar y el tiempo equivocado y contra manifestantes en el terreno y el momento convocado para la protesta.

Violencia política de pandillas patrocinadas por figuras públicas que vandalizan, roban, agreden y atentan contra las propiedades y negocios pequeños y si se presenta la oportunidad contra la vida de ciudadanos y servidores públicos, total de lo que se trata es de detonar el caos y la inestabilidad.

Violencia del narco que en su simple y eterna disputa por los territorios y corredores continentales de la droga, los dólares y las armas, tiñe de rojo las noticias diarias y no deja espacio para otro tipo de información.

Violencia política del gobierno (prefiero este término al de Estado), al aprovechar en nuestro país, el púlpito de Palacio Nacional, para declarar la guerra a los opositores, al tiempo que con un gesto y ademán obsceno el residente titular del Templo Mayor vocifera con ese gesto amargo, lleno de rencor y a la vez burlesco, que la revolución para implantar el socialismo del siglo XXI en México no podrá ser impedida por los conservadores, los neoliberales.  

Violencia social implosionada en los hogares mexicanos, que victimiza a mujeres, niños, jóvenes  y adultos y que fue detonada por el estado de sitio que so pretexto de la pandemia del coronavirus, se le ha impuesto a la población indefinidamente y sin resultados positivos a la vista.

Violencia psicológica contra las emociones y percepciones de la población, al aprovechar la gigantesca cobertura de periódicos, televisoras, cadenas radiales y redes sociales, para inundar de mensajes agresivos, bravucones, burlescos, prepotentes, el espacio público y privado de la sociedad mexicana.

Luego está la pandemia de las trampas tecnológicas que se presenta en una población cuarentenada, sometida al tsunami de información instantánea que trae noticias ciertas, mezcladas con otras falsas, pero todas manipuladas para generar reacciones planeadas por todo tipo de intereses, conocidos algunos y otros no tanto. La también llamada infodemia, es capaz de capturar el ánimo y la voluntad de miles de personas, en cuestión de horas, y entre sus consecuencias notables se encuentra el temor, el pánico, la confusión en amplios sectores de la población.

Esta apresurada mención de   los males colectivos que invaden  el escenario que los individuos, las familias y los diversos sectores de la sociedad contemporánea comparten hoy en día,  es el caldo de cultivo del que emergen los grupos de poder, los liderazgos  espurios que conducen a los gobernados a condiciones económicas y políticas insufribles, caóticas, inestables, violentas, difíciles de mejorar. 

De esta forma transcurren ciclos, etapas, periodos que oscilan entre opciones aparentemente antagónicas, pero que en realidad se retroalimentan, se refuerzan impidiendo a las sociedades avanzar a los estadios de desarrollo potencialmente alcanzables con los recursos productivos disponibles en sus territorios.
 
En un escenario de pandemias múltiples, las instituciones, los gobiernos, los partidos políticos, los grupos de poder no alcanzan a organizarse y actuar en beneficio de la sociedad y los sectores productivos. Sin embargo, de ahí emergen también, de vez en cuando, liderazgos auténticos capaces de responder a los retos de la política y la población.

Cuando una sociedad agota sus opciones y alternativas de gobierno y las condiciones de vida no mejoran;  cuando ya no hay discurso que convenza; cuando no se observan acciones que repercutan en la expectativa personal acariciada, la necesidad satisfecha, la fe recompensada, los individuos, las familias, los grupos, los sectores esperan y reciben con agrado al líder diferente, con otro trato, otra visión, otra perspectiva y otro discurso.

Estamos hablando de los liderazgos espontáneos, de la emergencia inesperada de individuos que asumen los riesgos de desafiar las estructuras del poder y que buscan la oportunidad de ofrecer a la sociedad de la que emergen su esfuerzo por mejorarla, por cambiarla.

En México tenemos buenos ejemplos de liderazgos emergentes que han arribado a instancias de poder, como es el caso del actual gobernador de Nuevo León, el ingeniero Jaime Rodríguez Calderón, quien llegó al puesto como candidato independiente, en octubre de 2015. 

Otros ejemplos conocidos son el de Manuel Clouthier Carrillo, quien llegó a ocupar una diputación federal en 2015 y es hijo de otro candidato independiente al gobierno federal en 1988, el señor Manuel Clouthier del Rincón. Mencionemos también a Pedro Kumamoto candidato independiente vencedor al Congreso Local de Jalisco de 2015 a 2017, cuando pidió licencia para contender por una senaduría en 2018, misma que no ganó.

En el estado de Sonora, se cuenta con antecedentes de candidaturas independientes al Congreso del Estado, para el período 2018-2021 y también otros casos a nivel de presidencias municipales para el mismo período.

Para las elecciones a gobernador del Estado para el período 2021-2026 y para presidentes municipales del trienio 2021-2024, se espera que se presenten candidaturas independientes, las cuales, además de las dificultades enormes que normalmente encuentran los ciudadanos, por ahora hay que agregar los obstáculos que plantea la pandemia del COVID-19.

Esta expectativa nace de la noticia de que un ciudadano sonorense, el licenciado Jesús Francisco Arvayo Arellano, de amplia trayectoria política y empresarial, además de funcionario por muchos años de la empresa pública Petróleos Mexicanos, ha decidido contender por la gubernatura del estado para el período 2021-2026.

Enorme tarea, sin duda, en un escenario de pandemias que complica el panorama de por sí complejo, cuando se trata de desafiar a los partidos políticos y a los grupos de poder que tradicionalmente han dominado los escenarios políticos de Sonora.

Celebramos que existan personas con la experiencia, la formación, la visión y la voluntad de enfrentar los retos que plantean las candidaturas ciudadanas y esperamos que muchos otros sonorenses resuelvan decidirse a contender en forma independiente por los municipios del estado.

sábado, 6 de junio de 2020

Crónica del valle envenenado

Por Edgar Piña Ortiz





Por allá en los lejanos años de mi infancia, como parte de un paseo a una playa del sur de Sonora,  viví una experiencia de esas que el tiempo no logra borrar. Al final de la cosecha de algodón en un campo agrícola  en las inmediaciones de El Baburo, municipio de Huatabampo, el agricultor invitó a la los pizcadores de la blanca fibra, a un día de pesca en las playas y esteros cercanos a El Pozo Dulce, al sur de El Siaric.

Alrededor de 40 paisanos –trabajadores de Guerrero y Oaxaca, principalmente--  encaramados en una batanga jalada por un tractor, partimos felices de no trabajar ese día y más felices ante la expectativa de comer pescado fresco, en un caluroso día de agosto en el Valle del Mayo.

El peculiar transporte, era conducido por El Pipizque, un individuo menor a treinta años, parlante fluído del idioma Mayo y cuyo aspecto mostraba sin lugar a dudas a un sujeto estándar de la región, pero de un color de piel rojizo y un bigote ralo de cabellos amarillos. El extrovertido y amistoso Pipizque, resultó también ser el pescador titular del viaje y todavía no se terminaban de bajar de la batanga los paisanos, cuando él ya estaba preparando una tarraya de respetables dimensiones.

Serían alrededor de las 10 de la mañana cuando el héroe de la película tiró su primer lance, en una playa que a la luz intensa del verano sonorense, resplandecía esplendorosa, mostrando enormes manchones de agua inquieta, efervescente, burbujeante, al aletear de miles de peces seguramente disputándose los nutrientes que el cambio de mareas solía arrastrar a las aguas costeras del Golfo de California.

No fueron muchos los lances que el tractorista-pescador de El Baburo, tuvo que hacer para arrimar a la playa docenas y docenas de unas lizas enormes todavía moviéndose desesperadamente al sentirse fuera de su ambiente. En una enorme fogata, los invitados asamos las enormes y apetitosas lizas, las cuales eran tatemadas enteras y al lograr el cocimiento apropiado eran abiertas  para extraer lo no comestible y aderezar el resto con sal, limón, salsa y las benditas tortillas.

La abundancia de especies de mariscos, moluscos, peces,  aves y mamíferos, era un dato conocido y tal vez no apreciado en aquellos días, como lo demuestra la precariedad de las colonias observables y capturables en la actualidad. Este  5 de Junio, Día Mundial del Medio Ambiente, establecido por la Organización de las Naciones Unidas para fomentar el cuidado del ambiente, me vino a la mente aquel paisaje virgen, prístino de la costa sur de Sonora en la segunda mitad del siglo pasado.




Un recorrido real o virtual,  por las costas de Sonora, nos muestra un paisaje substancialmente modificado. Donde antes había esteros, lagunas, manglares, dunas y canales naturales, ahora hay caminos, estanques, cercas, muros, construcciones acabadas y en proceso y por supuesto la presencia humana, con deshechos, basura, ruidos y una ceguera total a los daños que la naturaleza ha recibido, recibe y recibirá por muchos años.

Los ecosistemas de la franja costera, que por décadas han recibido toneladas y toneladas de desechos humanos, incluyendo aguas negras y agroquímicos de todo tipo con altos niveles de toxicidad, en los recientes años han recibido el embate despiadado de granjas acuícolas, las cuales, con estudios o sin estudios de impacto ambiental, han modificado radicalmente los ecosistemas trayendo como consecuencia la devastación del hábitat de las especies residentes y migratorias y en muchos casos la extinción de flora y fauna terrestre y marítima.

A la destrucción explícita que trajo la colonización agrícola de los valles de Sonora, y  toda su cauda de agresiones, maltratos y aniquilamientos durante el pasado siglo, se agregó el ecocidio de los deshechos y residuos de una agricultura extensiva, altamente demandante de fertilizantes, pesticidas y de la escasa agua del desierto.

El aferramiento de los agricultores y el gobierno que los apoya, a un modelo de producción cerealera  que se caracteriza por su absoluta  falta de competitividad en los mercados nacionales y mundiales, resulta ser también francamente depredador del recurso natural y necesariamente demandante de cuantioso subsidios de origen fiscal, que finalmente benefician a un reducido sector de los habitantes del estado.

La  agricultura extensiva sonorense, herencia intocable del siglo pasado, con su alrededor de 500 mil hectáreas de cultivo, principalmente trigo, no tiene las ventajas comparativas ni competitivas, que le permitan prosperar sin los llamados apoyos, subsidios constantes y sonantes, frente a productores mundiales de primer mundo, que son naturalmente Estados Unidos y Canadá. Las condiciones naturales ventajosas en las que se desarrolla la agricultura cerealera de Norteamérica, -- el medio oeste estadounidense y la gran pradera canadiense--, le permite a esa industria agrícola producir trigos de calidad a costos realmente bajos, que posibilitan precios al 50% de los nacionales  y regionales.

Esa es la razón por la cual la agricultura cerealera de Sonora a un siglo de su implantación en el desierto sonorense, está destinada a abandonarse para dar lugar a una agricultura sustentable, basada en especies propias de zonas áridas, con climas extremos y escasez marcada de agua, complementada con cultivos en ambientes controlados, donde la utilización del vital líquido no sea predatorio y el uso de insecticidas, fertilizantes, fungicidas y herbicidas se reduzca al mínimo y en forma vigilada.

Agricultura, acuacultura, ganadería, urbanización y la pesca costera y de altura, están teniendo un impacto catastrófico en el medio ambiente sonorense y no parece haber presencia de grupos u organizaciones que levanten la mano y muevan un dedo para detener el ecocidio.

Las formas de vida microscópicas como bacterias, virus y hongos, son también parte de las cadenas bióticas con las cuales convivimos  y compartimos el ambiente, al igual que las especies mayores de la flora y de la fauna terrestre y marina. Las alteraciones que el hombre inflige a la naturaleza tienen un costo que más temprano que tarde tenemos que pagar y ahí estamos todos los sonorenses presentes y futuros, los actuales y los venideros.

Hagamos algo

martes, 26 de mayo de 2020

México bajo ataque socialista




Por Edgar Piña Ortiz

Aquella noche del 1 de julio de 2018, en el número 126 de la calle Chihuahua, en la colonia Roma de la Ciudad de México, muy pocos simpatizantes tuvieron la oportunidad de felicitar personalmente al virtual ganador de las elecciones a la Presidencia de la República para el período 2018-2024, Andrés Manuel López Obrador.

Una multitud festiva y regocijada se apretujaba en los alrededores del domicilio y se extendía hacia al oeste hasta la calle Jalapa y hacia el oriente hasta la Orizaba. Para las 8 de la noche, patrullas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, desviaban el tráfico hacia las avenidas Álvaro Obregón y Guanajuato, ya que era prácticamente imposible contener la afluencia de visitantes deseosos de estar cerca del candidato vencedor y de ser posible estrecharle la mano y decirle que siempre habían estado con él, o algo así.

Eran tantas las porras y gritos de la concurrencia que en dos ocasiones el que muy pronto sería presidente electo, salió al balcón del segundo piso a saludar sonriente y con las manos en alto a la multitud alegre que se apretujaba en el sector. La razón: que el ungido presidente por el voto popular tenía para no permanecer mucho saludando a sus seguidores, era que estaba en reunión con sus coordinadores de trabajo electoral.

Para las 9 de aquella noche de julio, los resultados preliminares indicaban una aplastante diferencia triunfadora con el resto de los candidatos de los otros partidos y en los rostros de todos los que le rodeaban no se desdibujada en ningún momento una sonrisa de felicidad. Nadie parecía estar decidido a abandonar el lugar.

A las 21:30, minutos más minutos menos, un joven oficial del todavía existente Estado Mayor Presidencial, se acerca al sonriente López  Obrador y le informa que en la planta baja lo esperan los señores Bruno Rodríguez Padilla y Alfredo Serrano Mancilla, quienes habían sido citados a esa hora. El político tabasqueño, voltea y encuentra el rostro de Tatiana Clouthier, a quien le pide que reciba a los visitantes y los atienda en la oficina que ella ocupaba en la casona de la colonia Roma, con el mensaje de que pronto estará con ellos. La sinaloense, radicada en Monterrey, ya conoce a los visitantes y no duda ni un instante en dirigirse a la planta baja a recibirlos y cumplir las instrucciones del nuevo presidente de la república.

El abogado cubano Bruno Rodríguez Padilla, Ministro de Relaciones Exteriores, puesto en el que permanece en la actualidad, trae una calurosa felicitación de Raúl Castro, entonces jefe del Gobierno Cubano y desea comunicarla personalmente esa misma noche. Por su parte Alfredo Serrano Mancilla, economista español y asesor de Nicolás Maduro, Rafael Correa y Evo Morales, tiene que viajar al día siguiente y desea aprovechar la oportunidad para felicitar al líder de los mexicanos antes de su partida a España.

Esto sucedió aquel primero de julio de 2018. A casi dos años de aquello, muchas reuniones y entrevistas han sostenido los dos personajes con el mandatario mexicano y con algunos de sus colaboradores y en todas ellas los resultados han sido notablemente buenos a los intereses de la estrategia  para implantar en América y en la misma España el socialismo del siglo XXI.

Ya en el 2020 y no obstante la semiparalización provocada por la pandemia COVID19, las conversaciones y entendimientos del gobierno federal mexicano con el canciller cubano y el ideólogo español, se han reflejado en el avance acelerado de la agenda actualizada del Foro de Sao Paulo, cuyo objetivo en nuestro país es la implantación de la Cuarta Transformación y cuyo modelo es el ya mencionado socialismo del siglo XXI.

En la actualidad, además de la publicación de libros con la firma de López Obrador, como lo son La Salida,  Pejenomics y Hacia una Economía Moral, el trabajo de Serrano se ha reflejado en iniciativas legislativas, discursos y por supuesto en las ocurrencias de las mañaneras. En el terreno de las acciones, destacan docenas de miembros de las fuerzas armadas y de la Guardia Nacional tomando cursos de entrenamiento militar, espionaje y recopilación y análisis de información en la Escuela Militar Superior Comandante Arides Estévez Sánchez en las afueras de La Habana. En la misma forma, sobresale la llegada a nuestro país de ciudadanos cubanos etiquetados como médicos, con la misión aparente de prestar sus servicios en momentos críticos para los mexicanos.

Cuando todo esto estaba sucediendo en Venezuela hace algunos años, los grandes empresarios y la gente acomodada aceleraban sus planes de salir de ese país, ya sea a España o a la Florida, principalmente. Las clases populares, por su parte, trataban de ganarse una despensa o un estímulo monetario, apoyando primero a Chávez y luego a Maduro. Las clases medias, profesionistas, pequeños y medianos empresarios, por otro lado, pensaban que era difícil que las acciones de gobierno les afectara sus intereses, su nivel de vida, sus expectativas personales y familiares.

Hoy, en ese país sudamericano, la clase acomodada ya no existe, las clases medias están en proceso de emigración a Colombia, Panamá, Brasil, México y otros países y las clases populares son las que salen en las fotos llenando los espacios maduristas, aplaudiendo sus discursos y extendiendo la mano para recibir una dádiva o buscando residuos comestibles en los botes de basura de los militares y burócratas bolivarianos a quienes todavía no les afecta la peste roja, la plaga socialista.

Hoy en México, en nuestro país, azotado por un virus que nos tiene semi paralizados, encerrados, impacientes, desconcertados, no alcanzamos a entender, a interpretar, a manejar lo que está sucediendo. Tenemos diferencias importantes con los países hermanos de Centro y Sudamérica: somos más habitantes, estamos más cerca del Imperio Capitalista y nuestra cultura y economía son más diversificadas. Eso es cierto. Pero, a final de cuentas estamos en las mismas manos, bajo las mismas mentes perversas que han llevado Cuba, a Venezuela, a Nicaragua, a Argentina y a otras naciones, a los terribles escenarios del desempleo, la pobreza, el hambre, la manipulación, el engaño, la tiranía, la represión sangrienta,  la pérdida de libertad, la enfermedad y la  muerte.

A diferencia del viejo cuento de Pedro y el lobo, en el que el pastor bromista perdió a sus ovejas en las fauces de la hambrienta fiera, en el México de hoy las voces que se escuchan no están bromeando y el lobo ya empezó a devorar corderos…y sin embargo, mientras no sean tus borregos piensas que no hay de que ocuparse.  Pero el lobo, ahí está todas las mañanas, diciendo que le gusta devorar carneros.

¿No lo escuchas?





jueves, 3 de octubre de 2019

Por no morir un Dos de Octubre



Por Edgar Piña Ortiz

Cada vez que cumplo un año vuelvo a nacer. A mis setenta y dos, es un hermoso regalo de la vida andar aquí. Un dos de Octubre nací en una familia de acendrados valores humanos como el trabajo, el estudio, la honestidad, la lealtad.  Y con todo y lo que muchas veces estos valores estorban al éxito económico o patrimonial, hoy tengo la fortuna de  estar aquí y poder reflexionar con lucidez sobre el tiempo transcurrido desde aquel Dos de Octubre.

Al hacerlo,  un profundo sentimiento de gratitud y felicidad emerge a mi conciencia por una vida plena, una esposa, unos hijos y unos nietos, que hoy enriquecen mi biografía con el brillante futuro que les espera, gracias a su inteligencia, su disciplina, su salud y su belleza.

El dos de Octubre de 1968, al cumplir los veintiuno de mi vida, pude haber quedado, en un supuesto favorable, en la lista de los Mártires del 68, pero también  pude haber quedado en el olvido de los cientos de desaparecidos, sin nombre y sin gloria, que cayeron protestando por un México mejor, libre de déspotas y asesinos.

El dos de Octubre del 68 yo iba en un camión Norte de Sonora del D.F. a Hermosillo, con una maleta llena de volantes y propaganda y en el corazón el coraje, la furia contra un gobierno autoritario, intolerante, opresor. Al llegar a la capital de mi estado, recuerdo el encabezado de uno de los diarios locales: “Asonada comunista en la capital”. La noticia daba cuenta de la respuesta del Ejercito Mexicano a la agresión de brigadas comunistas posesionadas del Movimiento Estudiantil del 68. Se hablaba de pocos muertos, algunos heridos y muchos encarcelados.

De repente a mis 21 años y un día de vida,  aquel 3 de octubre en que leía la noticia, me di cuenta de que me había escapado de la masacre  y a la fresca sombra de los enormes yucatecos que había en las afueras  de la oficina de correos de Serdán y Rosales, me di cuenta de que ahí estaba: vivo, libre y profundamente encabronado contra el gobierno, el partido único, la clase en el poder.

Había decidido llenar mi vieja maleta verde, de lámina, con mis pantalones y calcetines y una colección de los mejores volantes y panfletos revolucionarios de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM, para refugiarme en mi tierra, mientras el gobierno aplastaba con su bota tosca y brutal, a profesores y estudiantes que sólo demandaban aunque sea un poco de libertad.

Como en todas las etapas de la vida, las circunstancias juegan roles decisivos en los resultados de las decisiones. Una linda personita, que era amiga de todos los estudiantes y personal de cocina en la Casa del Estudiante Sonorense, en la antigua casona de Zaragoza 78, en la colonia Guerrero, de la capital del país, se me acerca el domingo 29 de Septiembre en la tarde y me dice:¡ Oye amigo, ponte trucha porque estás en la lista.! En la lista de qué, güerita, barájala más despacio., le digo. Agrega: Tú eres el primero de la lista de los estudiantes sonorenses. Luego está El Pato Larios, el Saw chico y otros. Pero tú estás ahí y los chotas traen fotos y les toman fotos cuando entran y salen y hasta se van detrás de ustedes y ustedes ni en cuenta, verdad?

De repente, lo que ya sabías que podría pasar, está pasando y te das cuenta de que no tienes un plan B que te diga qué hacer. El Mitin en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, ya estaba prácticamente organizado y, como activista del Consejo General de Huelga, eras consiente de que sólo faltaban mantas y volantes para desplegar momentos antes de la apertura de micrófonos, desde el tercer piso del edificio Chihuahua, enfrente de las ruinas prehispánicas de Tlatelolco. Todo casi listo y…

Ahí estas, enfrente del expendio de jugos de naranja, por la calle Mina, enterándote que todo está preparado para tomar presos a los líderes y activistas y no dejar un títere con cabeza, ya que faltaban muy pocos días para el inicio de los Juegos Olímpicos del 68 y el señor presidente, sí el señor Simio, no estaba dispuesto tolerar  “la agresión de fuerzas externas, cobijadas por los enemigos domésticos de la Revolución Mexicana”.

Piénsalo, sonorense, yo vi tus fotos. Ahí nos vidrios, dice y se retira con aquel paso menudo y como con resortes, que le caracterizaba a la vecina de los estudiantes sonorenses.

Pero ahora ya en Sonora, en tu tierra, te percatas de que tus compañeros de la Preparatoria Universidad de Sonora de aquellos años, no están visibles (y no había celulares para buscarlos), así que mejor te vas  a Huatabampo, con los papás y los  hermanos, a wachar las olimpiadas frente al voluminoso monitor de la TV de aquellos años y a esperar a ver qué pasa.

Ni el che Guevara, ni Fidel, ni Mao, te abandonan en aquel periodo. El Manual de la Guerra de Guerrillas del Argentino, parece convertirse en la llave mágica para un mundo de mochila, fusil, pistola y botas para recorrer las sierras de la injusticia y la opresión, liberando compatriotas y mostrándole al ejército y a las policías secretas, que “la guerra de guerrillas, es el camino de la reivindicación de las clases oprimidas por los poderes nacionales e imperialistas”.

La UNAM anuncia el retorno a clases a finales del sesenta y ocho  pero realmente fue hasta Enero del 69 cuando la normalidad llegó a las aulas. No hay moros en la costa, pero pónganse truchas en las subidas y bajadas de camiones, ahí los pueden apañar, dicen las recomendaciones de los compañeros de lucha de los diferentes membretes del ala de Humanidades de Ciudad Universitaria.

Las conversaciones son en las cafeterías o en las Islas, pero existe como una espesa nube de temor que invade pasillos, escaleras, aulas, oficinas y exteriores de las facultades de Ciudad Universitaria.  Nadie se atreve a mencionar nada, da la sensación de que las paredes graban y los perros del servicio secreto están por todos lados. Así pasan los días, las semanas y los meses.

Todos salimos aprobados sin problema para pasar el año escolar en una conclusión de periodo falsa, que buscaba la pacificación de los ánimos. Hay que seguir estudiando y avanzando en la carrera. Algún día tomaríamos el poder por la vía de las armas, la razón estaba de nuestro lado.

Pero por lo pronto a conducirse por las reglas del sistema. Ya habría en el futuro la oportunidad de tomar venganza por los amigos y compañeros muertos, encarcelados o desaparecidos.

Durante todos estos años, cada dos de Octubre vuelvo nacer.